EL DIOS DE LA MÚSICA
Aunque Odín había obtenido así el don de la poesía, raramente lo usaba. Estaba preservado a su hijo Bragi, el hijo de Gunnlod, el convertirse en el dios de la poesía y la música, y a seducir el mundo con sus cantos.
Mientras tocaba, el barco fue arrastrado hasta las agudas iluminadas por el sol y pronto llegó hasta fierra firme. Bragi siguió entonces a pie, encaminando sus pasos por el raso y silencioso bosque, tocando mientras caminaba. Al sonido de su hermosa música, los árboles comenzaron a brotar y florecer y la hierba a sus pies se vio adornada con innumerables flores.
Allí se encontró con Idunn, hija de Ivald, la hermosa diosa de la juventud eterna, a quien los enanos permitían visitar la tierra de cuando en cuando y, en su presencia, la naturaleza asumía invariablemente su más hermoso y delicado aspecto.
Era de esperar que dos seres como éstos se sintieran atraídos el uno por el otro y Bragi pronto obtuvo a la bella diosa como esposa, juntos corrieron hasta Asgard, donde fueron cálidamente bienvenidos y donde Odín, tras trazar runas sobre la lengua de Bragi, decretó que éste debería ser el trovador celestial y el compositor de las canciones en honor a los dioses y los héroes a quien él recibía en Valhalla.